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Si preguntaras a cualquier mexicano cuál era la fecha más importante de la historia mexicana, sin duda identificaría el 20 de noviembre de 1910-la Revolución Mexicana. Indudablemente los libros mexicanos explican la revolución como algo que ha cambiado dramáticamente el país. La revolución ha sido muy importante, dicen, porque nos ayudó a recuperar las tierras de los indígenas, crear mejores condiciones de trabajo para la gente más humilde (con horas máximas de trabajar, sueldos justos y más derechos generales). En general la Revolución nos ayudó a buscar una sociedad más justa.




Pero si examinamos el impacto de la Revolución en el México de hoy, encontramos una realidad muy diferente. De hecho, aunque la Revolución sí fue muy importante en la historia nacional, no fue una revolución verdadera-porque las diferencias sociales y políticas, las desigualdades entre los ricos y los pobres, se ven con mucha claridad en el México actual. En fin, fue una revolución falsa, porque no hubo el cambio total que se implica cuando usamos la palabra “revolución”.

Si examinamos el tema de la recuperación de las tierras indígenas, es obvio que esto es un problema importante. La revolución trató de resolver esta cuestión tan importante, pero después de muchos años de promesas, leyes y compromisos, poco ha cambiado. Si estudiamos el caso de lo que pasó con el EZLN (el Ejército Zapatista de Liberación Nacional), podemos ver las grandes necesidades de los indígenas en Chiapas.


La idea central de los zapatistas es que los indígenas, los que trabajan la tierra, deberían sacar provecho de las riquezas naturales. El 1º. de enero de 1994 el gobierno mexicano firmó el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y Canadá. Esto permite la importación de comida sin impuestos entre los tres países-pero también significa la eliminación del Artículo 27, sección VII de la constitución mexicana, que ha garantizado el derecho de la tierra a los indígenas.



El mismo día que México firmó el acuerdo, los zapatistas tomaron la ciudad de San Cristóbal de las Casas, en Chiapas. Luego llegaron los militares mexicanos, y después de dos semanas de confrontaciones, ganaron. Los zapatistas son importantes, porque muestran que, como pasó hace casi 100 años, todavía hay problemas serios con la tierra en México. También es importante este asunto, porque ilustra que, a pesar de la “revolución,” poco ha cambiado para los indígenas, quienes siguen reclamando el derecho a sus tierras. Si la Revolución hubiera sido exitosa, esto no habría pasado.


Tampoco han mejorado las condiciones de trabajo para muchos. Si miramos el caso de Oaxaca en mayo de 2006, cuando hubo una manifestación en el Zócalo, vemos esto. Hubo una huelga de los maestros, que querían mejores condiciones de trabajo, y mejores sueldos. El gobernador del estado, el Sr. Ulises Ruiz Ortiz, mandó a 3000 policías para destruir la manifestación. Hubo una batalla, que resultó en la muerte de 18 maestros. Muchos más se hospitalizaron. Aquí también vemos que no ha habido muchos cambios, casi 100 años más tarde. El pueblo quería obtener sus derechos humanos, pero el gobierno empleó la violencia para prohibirles esos derechos. Despupés de toda la retórica sobre los cambios, y los derechos de los trabajadores, los maestros fueron callados. La Revolución no ayudó mucho a los trabajadores reprimidos, ¿verdad?

Podemos examinar también la “democracia” que ha resultado después de la Revolución, y el mito de la justicia social en México. El caso de Cuauhtémoc Cárdenas y las elecciones de 1988 son temas interesantes. Cárdenas obtuvo más votos que el candidato del PRI (Salinas), pero cuando iba ganando Cárdenas, “se cayó” el sistema de computación que contaba los votos. Cuando volvió a “funcionar,” Salinas tuvo (milagrosamante) más votos que Cárdenas… ¿Qué significa esta situación? Que la corrupción mexicana continúa todavía. Y que el poder y la riqueza no han sido compartidos, como habían querido los líderes de la Revolución de 1910. Otra vez los ricos han hecho lo que querían. ¿Una revolución de justicia social? Claro que no. Si hubiera una revolución verdadera, no encontraríamos estos problemas de corrupción, del control de los ricos.


Es importante comparar el resultado de la Revolución en México con otras revoluciones. Podemos, por ejemplo, comparar la Revolución Mexicana con la de Francia en 1789. En Francia han cambiado muchas cosas en la política, la sociedad, y la economía, y hay mejor distribución de riquezas. Obviamente fue una revolución con un impacto muy importante. Otro ejemplo es la revolución en Cuba de 1959. Fidel Castro y la gente humilde (un 90% de la población del país) cambiaron totalmente el país. Si comparamos estos dos ejemplos con el impacto de la Revolución Mexicana, podemos ver que en México pocas cosas han cambiado.

Una explicación de esta falsa revolución se debe a la relación entre México y los Estados Unidos. Indudablemente los Estados Unidos han utilizado su influencia y su poder para crear una dependencia sobre ellos de México. Las empresas financieras de los Estados Unidos controlan la economía mexicana. Más que nada, México necesita convertirse en una nación independiente. Seguramente es la única manera en que México va a tener una revolución verdadera. La Revolución Mexicana comenzó con ideales valientes y nobles-y si vuelve a sus raíces verdaderas, y las pone en práctica, puede realizar una verdadera revolución. ¡Ya es hora!

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